En uno de los más recientes episodios del programa Almuerzo de Negocios, se desató una conversación que ha captado la atención de empresarios, comerciantes y ciudadanos por igual: Grupo Ramos —la empresa detrás de marcas como La Sirena, Aprezio y Multiplaza— anunció su plan de expansión con el objetivo de alcanzar 200 tiendas en la República Dominicana para el año 2030.
Actualmente, Grupo Ramos cuenta con 85 establecimientos (38 La Sirena, 44 Aprezio y 3 Multiplaza) distribuidos en solo 13 de las 32 provincias del país. La meta no solo representa más del doble de sus operaciones actuales, sino una transformación radical del mapa comercial dominicano.
¿Aguanta el país 200 tiendas de Grupo Ramos?
Para muchos, la respuesta es afirmativa, especialmente si el enfoque se mantiene en el formato Aprezio: un modelo de tienda más compacto, con precios bajos y que apunta directamente a los barrios populares. Aprezio ha logrado posicionarse como una opción entre el colmado tradicional y el supermercado de grandes superficies, penetrando con fuerza en la clase media baja (C y D).
Recientemente se inauguraron dos nuevas tiendas Aprezio en Boca Chica y Navarrete, y se proyecta la apertura en provincias como Barahona y San Juan. El formato permite una rápida expansión sin requerir grandes inversiones en infraestructura, algo clave en esta estrategia.
El impacto en los colmados
Pero esta expansión no será sin consecuencias. Se estima que por cada nueva tienda Aprezio podrían desaparecer entre 300 y 500 colmados en su entorno inmediato. Aunque algunos colmados con servicios como delivery, “fiao” o cercanía personal con el cliente seguirán siendo relevantes, muchos otros podrían no resistir la competencia.
La economía dominicana, que crece a un ritmo moderado del 5% anual, no parece estar generando un aumento poblacional o de consumo tan acelerado como para sustentar tantas nuevas tiendas sin que otros jugadores salgan del mercado.
¿Y qué pasa con los pueblos?
Un punto crítico en el debate fue la viabilidad de llevar tiendas a provincias menos densamente pobladas como Pedernales. Aunque algunos opinan que la llegada de Grupo Ramos a un pueblo revaloriza la zona —tanto en infraestructura como en percepción—, otros plantean que muchas de estas localidades carecen de la masa crítica necesaria para sostener una tienda de este tipo. Incluso se señaló que instalar tiendas en zonas cercanas podría canibalizar ventas de establecimientos ya existentes.
¿Una amenaza a los supermercados locales?
Claro que sí. Supermercados familiares o de marcas regionales (como el hipotético "Supermercado Joselito") podrían ver mermadas sus ventas ante la entrada de un jugador nacional con estándares elevados, mejor iluminación, más variedad y precios competitivos. Aunque el consumidor pueda tener apego emocional con su supermercado local, la presión de precios y servicios podría inclinar la balanza a favor de Grupo Ramos.
Reflexión final
¿Es viable la expansión a 200 tiendas? Sí. ¿Será fácil? No. El éxito dependerá de un estudio preciso de la demanda, la segmentación adecuada del público y la habilidad para competir sin eliminar por completo el ecosistema comercial existente.
Pero una cosa está clara: Grupo Ramos no solo está abriendo tiendas, está reescribiendo el retail en la República Dominicana. Y en ese proceso, el consumidor, los colmaderos y los supermercados locales tendrán que adaptarse o desaparecer.



